A veces pienso en perder la compostura, ponerme histerica y destrozar aquella imagen que me hice de señorita distinguida. Esa imagen que todas las mujeres necesitamos llevar solo para ser respetadas por todo aquel ser humano. Muchas veces pienso en gritar e insultar a esa persona que está delante mía. Mientras que me tengo que conformar en mirar a la cara y decirle una palabra refinada pronunciada por lo bajini, darme la vuelta e irme. Ahí se quedó todo mi orgullo que todos los hombres llevan por bandera. Poco queda de ese honor que llevo envuelto en papel de seda rosa, para que no se vea. Enserio, quiero, quiero GRITAR...INSULTAR...DECIR PALABROTAS. Si para ello me tengo que recoger el pelo y ponerme la equipación de fútbol que mis padres nunca me dejarón ponerme por que era de hombre, lo haré. Me pondré la equipación y me iré al estadio de fútbol, infiltrada entre los hinchas apenas se notará que vivo sumergida en una imagén que siempre tan refinada que siempre he odiado, me he odiado. Beber cerveza y sentarme con las piernas abiertas. Decir Cabrón e Hijo de Puta. Me siento bién, por fín me puedo desahogar despues de todo... Despues de callar tanto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario